Guerra en casa:- un cuento original de Eva.

Ésta es la historia de una familia muy especial, los Guerra. Los Guerra son una familia extraña y extravagante. Está formada por Jorge, el padre que trabaja de malabarista en un circo, Nya, la madre amante de la naturaleza y de lo sencillo, Amanda, la hermana mayor inquieta  y nerviosa y Daniel, el hijo menor lleno de imaginación.

Todo empezó una noche normal, lo único que había judías para cenar. La familia fue a la mesa y comenzaron a comer. Nya es vegetariana por lo que a sus hijos les toca comer más verdura. Lo que no les apasionaba mucho, allí empezó la protesta:

-¡Protesto!-dijo Daniel muy enfadado- ¡Pido que no haya tanta verdura en esta casa!

-Hijo, es saludable, no hacemos daño a los animales y encima no ye quejes que hago un poco de carne.-contestó Nya.

Daniel salió de la cocina y pegó un gran portazo. Se fue a su habitación. Se quedó allí, enfadado y pensativo:

-Tengo que conseguir que en esta casa no se sirva tanta verdura-se dijo para si mismo-pero cómo, me pregunto yo.

Poco después entro su hermana tan enfadada como el:

-Amanda, había pensado hacer algo para cambiar las cosas en esta casa-dijo Daniel en tono serio.

-Opino lo mismo, ¿pero qué hacemos?-preguntó Amanda.

-Pues… ¡ya lo tengo!-exclamó Daniel- Escucha mi plan, iniciaremos una guerra contra las verduras.

-¿Y qué haremos?-le preguntó Amanda.

-Hacemos unas pancartas donde ponga “No queremos verdura” o otras frases.-le contestó Daniel.

-Podríamos llamar a más niños y niñas para que nos ayuden con la guerra.-propuso Amanda.

-¡En seguida!-exclamó Daniel.

Daniel fue a llamar a más niños mientras Amanda hacía las pancartas. Al día siguiente tenían todo listo para la guerra. Por la mañana bajaron a la mesa a desayunar y en seguida comenzaron a manifestarse:

-¡No queremos verduras!-exclamó Daniel.

-¡Queremos más carne!-gritó Amanda.

Y así sucesivamente, sus padres asombrados idearon un plan para terminar lo que sus hijos habían empezado:

-Hijos, os proponemos un reto.-dijo Jorge.

-¿Cuál?-preguntó Daniel.

-Si aguantáis solos sin que os preparemos la comida, ni os limpiemos vuestras cosas durante unas… pongamos dos semanas prometo que prepararé menos verdura y más la comida que vosotros queráis.

-¡Claro!-exclamaron al unísono Amanda y Daniel- Pero con una condición, tendréis que dividir la casa en dos, nosotros nos quedamos una mitad y vosotros la otra.

-Vale-dijo Jorge- pero si ganamos nosotros os comeréis lo que nosotros cocinemos.

Nya no estaba muy convencida porque el desorden de sus hijos luego lo tendrá que limpiar ella. Más tarde Jorge puso cinta adhesiva negra de forma que dividiera la casa en dos. La guerra había comenzado, los hermanos se fueron a “su” mitad del salón a jugar. Al día siguiente Amanda y Daniel fueron a la cocina, mejor dicho a “su” mitad cocina a desayunar. Al otro lado de la mesa dividida por la línea se encontraban sus padres desayunando. Daniel preparó los desayunos y ya que era domingo aprovecharon para planear como iban a planear cómo iban a conseguir aguantar dos semanas solos en una mitad de la casa y preparándose ellos la comida, ya que era un problema porque ellos no sabían cocinar. Sus padres iban a aguantar perfectamente ya que sabían vivir solos:

-¿Os rendís?-preguntó Jorge.

-¡Nunca!-exclamó Daniel.

Esa pregunta se la hacían sus padres cada dos horas. Por la tarde sus padres se prepararon su merienda, un café y un bocadillo de queso. Daniel y Amanda se conformaron con un vaso de leche y unas magdalenas. Días después Amanda dudaba en rendirse ya que estaba harta de dulces y de dulces y todos los días dulces. Daniel en cambio, pensaba que esa apuesta había sido lo mejor que había hecho en su vida. Pero no sabía lo que le esperaba. La guerra continuaba, solo faltaban ocho días para que terminara la apuesta, Daniel pensaba que iban a ganar, pero había un problema, si ganaban ellos y también sus padres, ¿qué harían? En seguida a Amanda se le ocurrió una idea genial:

-Daniel, ¿Por qué no atraemos a papá y mamá para que entren en nuestra mitad?-propuso Amanda.

-Podríamos atraerlos con sus cosas favoritas.-dijo Daniel.

-¡Qué idea tan absolutamente genial!-contestó Amanda.

Daniel y Amanda estuvieron pensando qué cosas atraerían a Jorge y a Nya. Optaron por un buen café, jamón tostado, una tostada con aceite y el periódico del día y para Nya una colección de plantas y un gran desorden. Quedaron en prepararlo todo al día siguiente. Por la mañana Amanda fue a comprar el periódico y el desayuno favorito de Jorge y una bella colección de plantas para Nya, Daniel se encargaba del desorden. Una media hora después el desorden estaba listo y Amanda colocó toda la compra en su lugar. Al despertarse Jorge y Nya y acercarse al salón y ver todo lo que habían preparado Daniel y Amanda en seguida quisieron cruzar, Jorge resistió a la tentación, pero Nya no tenía tanto aguante, por poco pasa y los niños se llevarían la victoria pero Jorge la agarró del brazo y se la llevó a otra habitación para que no lo viera. Daniel y Amanda habían fracasado, pero no se dieron por vencidos. Esta vez los que prepararon una trampa fueron Nya y Jorge, hicieron la misma estrategia de Amanda y Daniel, para Amanda eran unas revistas y ropa nueva y para Daniel una videoconsola y un juego nuevo y sus juguetes favoritos. Esperaron a que llegaran al salón Amanda y Daniel, al llegar ellos Daniel no se rindió y se quedó quieto sin mirar sus juguetes y su videoconsola, en cambio Amanda se quedó quieta allí en medio, con el cerebro en blanco, ella comenzó a caminar para pasar, Daniel corriendo fue a por ella, Amanda no quería ir así que a Daniel le costó bastante llevársela a otro sitio. Amanda quería rendirse:

-Comenzamos esta guerra para librarnos de las verduras, imagínate una casa sin verduras, ¿no es tu sueño? El mío si, ¡y no voy a permitir, mejor dicho no vamos a permitir que en esta casa siga habiendo verdura!-le animó Daniel.

-Tienes razón,-admitió Amanda- no podemos permitir que eso ocurra.

Amanda y Daniel pensaron un plan pero esta vez no se les ocurría nada. Pensaron más aun, se gastaron la inteligencia pensando pero nada, no se les ocurría nada. Daniel reconoció que echaba de menos la vida y Amanda tenía hambre de algo que no fuera dulce. Faltaban dos días para que acabara la guerra. Nya y Jorge también querían rendirse, al final se pararon en medio de la línea los hijos y los padres, se miraron y dieron un paso adelante, se abrazaron y abandonaron la guerra:

-Os echábamos de menos.-dijo Amanda.

-Nosotros también.-dijo Nya.

-Pero, ¿Quién ha ganado?-preguntó Daniel.

-Todos y nadie.-respondió Jorge.

-Hijos, os prometo que no haré tanta verdura.-dijo Nya.

Al final los Guerra vivieron en paz.

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11 respuestas a Guerra en casa:- un cuento original de Eva.

  1. Juan Car dijo:

    un cuento muy chulo

  2. David dijo:

    Un cuento muy chulo Eva 🙂

  3. un cuento muy chulo Eva

  4. María (10 años) dijo:

    te ha salido genial mucha imaginacion ademas es super chulo mola jij 🙂

  5. Maria pilar dijo:

    Es muy bonito y largo te has esforzado 🙂

  6. magda dijo:

    muy chulo Eva 🙂

  7. horge dijo:

    muy chulo Eva

  8. Priscilla Vocal (10 años) dijo:

    Te ha salido fenomenal Eva

  9. Alba dijo:

    que bonito muy bien 🙂

  10. Alex (10 años) dijo:

    Que cuento más chulo Eva.

  11. Olga (11 años) dijo:

    muy chula eva y te enseña que no debes abandonar a lo que de verdad quires

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