La estrella de los Magos

Los temas más fascinantes de nuestra cultura sin lugar a dudas son aquellos que involucran misterio, el mito, y la tradición.

Tras la pista de la Estrella de Belén.

El problema inicia al considerar lo siguiente: ¿Qué fue la estrella de Belén? En este punto hay infinidad de hipótesis para todos los gustos, desde las más ortodoxas a las más descabelladas. Por ejemplo podríamos hablar de una estrella espontánea y de origen divino, o de un objeto volador no identificado (definición científica que poco o nada tiene que ver con los “platillos voladores”), pero hay otras hipótesis que consideramos como más viables. Dentro de la astronomía se postula que la estrella de Belén pudo ser un cometa muy luminoso que surcó los cielos de la época o una estrella que explotó como una colosal supernova. Sin embargo estas hipótesis se debilitan ante los hechos conocidos. Primero, no existe registro de ningún cometa luminoso en aquella época, además de que los antiguos (y uno que otro ignorante moderno) consideraban a los cometas como signos de catástrofes. Es segundo término, no existe ningún registro de una explosión de supernova para esa época, la cual habría sido registrada por las diversas civilizaciones del planeta, como ha ocurrido con portentos semejantes en otras fechas.

Descartadas ambas hipótesis, consideremos ahora una valiosa ayuda lingüística. Los textos evangélicos al referirse a la estrella de Belén utilizan la palabra latina “stella” que significa indistintamente estrella, grupo de estrellas, constelación o conjunción. Por lo tanto bien pudo ser más bien una conjunción de estrellas o planetas.

Todo un enigma envuelve a los “sabios de oriente”, lo que en la actualidad conocemos se debe más que nada a la leyenda o tradición mas que a los hechos reales. Las únicas referencias que se tienen sobre ellos provienen del Evangelio de San Mateo y de algunos Apócrifos, y en ninguno de ellos los califican de reyes. A decir verdad, en los textos originales la palabra “sabios” es derivada del griego “magoi” y el latín “magi”. Dichas palabras parecen provenir a su vez de la palabra “magu”, nombre dado a los sacerdotes persas en la religión zoroástrica. Durante muchos años se considero a los sacerdotes como depositarios de todo conocimiento importante. No solo las técnicas para propiciar a los dioses, sino el estudio de los cuerpos celestes y sus supuestas relaciones con los asuntos humanos, lo cual era muy tradicional en Babilonia. En otras palabras eran astrólogos-astrónomos. Los judíos, que siglos atrás habían sufrido el destierro en Babilonia, conocieron la categoría de “magos” de dichos sacerdotes, lo cual podría dar lugar a que San Mateo los denominara de dicha forma. Otras versiones en cambio los identifican como sacerdotes de Mitra, un dios solar con ciertas pautas de semejanza a Cristo. Lo cierto es nunca se les denomina en los textos como “reyes”. En los primeros siglos del cristianismo la palabra “mago” se convirtió en “no grata” para los cristianos pues recordaba la confrontación de Simón el Mago con los jefes de la Iglesia. Simón el Mago había sido acusado de hechicería e incluso de dar origen al gnosticismo cristiano y a la herejía de los “simonianos” que duro dos siglos. Por lo mismo los “Magos de Oriente” fueron transformados por la tradición en “Reyes de Oriente” y al cabo de un tiempo en “Reyes Magos”.

La leyenda dorada de los Reyes Magos nació en el siglo IV de nuestra era. Se encuentra en el “Opus imperfectum in Mattheum” redactado en latín por un escriba iraní cristiano. Sin embargo los investigadores mas versados en esta obra han dejado en manifiesto que este libro fue inspirado en el llamado “Libro de Set”, redactado en el siglo III de nuestra era, en la región de Edessa. En la leyenda los reyes tienen cada uno un reino, y esperan una estrella en el cielo cuyo significado conocen perfectamente, eran religiosos y justos con sus pueblos. En el siglo II empieza la iconografía de los reyes magos. De vuelta a sus países, los Reyes vivieron piadosamente en la religión de Jesús en la cual supuestamente son instruidos por el apóstol Santo Tomás, abjuraron de sus prácticas paganas, hasta que, en el año 70, ya muy avanzados en años, sufrieron el martirio.

El resto lo conocemos ya: la estrella guía a los tres Reyes Magos hasta el Portal para presentar a Jesús recién nacido sus regalos: oro, incienso y mirra…

 y en la actualidad todos los regalos y juguetes, para pequeños y grandes, en el final de las vacaciones de Navidad.

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3 respuestas a La estrella de los Magos

  1. David dijo:

    Si, este texto resume una verdad total.
    Me ha gustado, es curioso,
    🙂 😦 😀 😛

  2. juan car dijo:

    me ha gustado el texto

  3. jaime armando gaviria cabrera dijo:

    el texto hace un resumen de la verdad total ……???????????parece curioso ¿ vaya lo de los reyes magos me parece que nosotros nos lo tragamos mucho? jajajajajajajaj………jejejejejejejejej

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